
MÉXICO.- “El niño que juega a cambiar el final de un cuento descubre que en la vida también hay libertad y distintas maneras para modificar lo que parecía un final sin salida” expresan María Magdalena Ziegler D. y Magalia Bracho de Torrealba, en su artículo “Creatividad, aula y arte” de la revista Educar. Las autoras muestran en su texto una preocupación profunda por la manera en que el arte puede ayudar a que los niños aprendan, pues con el arte se desarrolla una de las más valiosas potencialidades: la creatividad. Y la creatividad no debería estar desligada del proceso en el que los padres y docentes educan a los niños.
Las autoras ponen énfasis en que la creatividad, y ésta desarrollada por vínculos y actividades artísticas, estimulan la curiosidad, la invención y el descubrimiento, también el reconocimiento de formas, tamaños, volúmenes, grosores, textura; el establecimiento de relaciones espacio temporales; le dan al niño también la oportunidad de expresar ideas, así como el interés de observar y experimentar su relación con el mundo que lo rodea, además de conjuntar la expresión emocional y espiritual.
La relación entre arte y educación, según las autoras, es un campo recién redescubierto, pues “desde hace mucho tiempo que son bien conocidas las bondades de la expresión artística en el proceso de desarrollo y madurez del individuo” no obstante, advierten, en el ambiente escolar, sobre todo en lo que respecta a educación infantil, es un medio demasiado normatizado, por ello a veces es difícil la irrupción y la liberación de la expresión artística. Es importante también hacer notar que la escuela es un lugar donde el niño se desarrolla integralmente, y no sólo se trata de abarcar, por tanto, el ámbito del conocimiento.
En su artículo, mencionan que no pocos maestros de aula ven en la palabra creatividad un enemigo potencial que puede acabar con la disciplina establecida en la jerarquía maestro –alumno, y, aunque la situación ha cambiado en los últimos tiempos, las autoras reconocen que “En Latinoámerica es más escaso el avance en este sentido, desde el punto de vista cuantitativo. Un gran número de escuelas rurales y provisionales que existe en los países latinoamericanos se ve inmersa en un aislamiento casi total respecto a los avances en las cuestiones pedagógicas”.
El desarrollo de la creatividad no tanto tiene que ver con el aumento de tecnologías o información: “Los niños nunca necesitaron de información para ser creativos, muy por el contrario, la falta de información, la curiosidad, los hizo serlo” ya que, para la mente del niño, lo desconocido, o lo conocido mostrado de forma diferente, es atrayente y satisfactorio. “Definitivamente no es igual aprender los puntos cardinales a partir de un esquema dibujado en un libro o el pizarrón, que buscando un tesoro escondido a cinco pasos al Sur, ocho pasos al Este y doce al Norte” apuntan las autoras, pero, continúan: “Claro, siempre es más fácil decir: "Lean el capítulo tres. Mañana interrogaré a todos. "Las autoras piensan que la mejor estrategia creativa para todos los tipos de grupo (ya que para cada grupo de niños hay que implementar metodologías diversas, de acuerdo con sus características) es la incluyente: “aquella que permita al docente entremezclarse con los alumnos”.
Las autoras afirman también que el arte “al ser parte integrante y activo de los programas educativos infantiles, se convierte en un aliado de incalculable valor para los docentes” y consideran que es la fuente primaria de las estrategias creativas dentro del aula.
La educación, entendida como un proceso que debe irse despojando de límites demasiado rígidos, puede sustituirse por términos como “posibilidad de aprender” que quiere decir educar como un proceso continuo, pues siempre existirá algo “nuevo” que aprender y la mente de los niños, con buena estimulación, estará gustosa de hacerlo.
Educar es vivir y comprender simultáneamente la vida, nos dicen las autoras. El arte es constructor de ideas, con el se ayuda a que los niños identifiquen problemas e, incluso, que los propongan. Al reforzar los cimientos gracias una libertad de análisis, síntesis y expresión (que permiten las artes) "los niños se convierten en los seres más ingeniosos, comunicativos e interesados” proponen según sus experiencias, las autoras.