¡Manos a la obra!

FRANCIA.- ¡Manos a la obra! es el llamado del profesor Georges Charpak, premio de la Academia de ciencias y premio Nobel de Física de 1992, quien inició en 1996 el proyecto "La main à la pâte" ("Manos a la obra"); proyecto que busca promover en el seno de la escuela primaria y preescolar un acercamiento a la investigación científica.

La enseñanza de las ciencias en la educación básica no sólo es obligatoria sino que es un derecho para los alumnos. Es recomendable un despertar temprano hacia las actividades científicas y el pensamiento propio de éstas, sin embargo, los programas educativos y las posibilidades de desarrollar actividades científicas y tecnológicas en clase son limitadas. Pese a ello existen acciones dirigidas por diversas asociaciones y profesores comprometidos en el provecho de sus alumnos en el aprendizaje de las ciencias; "La main à la pâte" consciente de ello, es una invitación global para nuevas oportunidades prácticas y tangibles en el campo de la enseñanza de las ciencias y en la labor de combatir el concepto erróneo que se tiene de la ciencia y los científicos aún en el siglo XXI, no sólo en Francia sino en la mayoría de los países.

Para "La main à la pâte" la educación científica en la escuela primaria requiere de una competencia profesional: se trata de dotar al profesor con herramientas útiles que le permitan guiar actividades y con ello el aprendizaje de sus alumnos; explotando todos los recursos materiales, las fuentes documentales y los recursos humanos disponibles. Se busca también desarrollar competencias ligada al conocimiento científico, construyendo el saber a partir de distintos niveles escolares, pedagógicos y didácticos. Todo ello para ofrecer a los maestros la posibilidad de comprometerse con una relación dinámica y motivante con los científicos, los formadores y cualquier otro agente educador.

Los principios pedagógicos de "La main à la pâte" se basan en aprovechar la capacidad de los niños como observadores, presentándoles objetos y fenómenos del mundo real, próximo y sensible, provocando que los niños argumenten, razonen y discutan sus ideas y resultados sobre lo observado haciéndolos los constructores de su propio conocimiento. Para "La main à la pâte", contrario a lo que muchos discursos promueven no se trata solamente de práctica y trabajo manual, sino de promover la actividad teórica anclada en el mundo cotidiano. Así mismo el avance de los proyectos se planifica conjuntamente con los alumnos a partir del progreso del aprendizaje, dejando así un marco para la autonomía. Otros aspectos sobresalientes de su pedagogía son el manejo de un volumen mínimo de diez horas por semana consagrado a un tema a lo largo de varias semanas, dando continuidad a las actividades y a los métodos pedagógicos, así como el uso de un cuaderno en el que los alumnos describen con sus propias palabras sus experiencias.

El proyecto ha sido tan exitoso que ha colaborado ya con la educación básica de países como Bélgica, Colombia, Afganistán, Chile, Vietnam y Egipto.