
FRANCIA.- En su artículo “La créativité: approche facilitant les démarches d’apprentissage (La creatividad: enfoque facilitador de los trayectos de aprendizaje)”, Isabelle Jacob hace una breve exposición de como la creatividad puede ayudar en los procesos de enseñanza y formación, facilitando a los alumnos su aprendizaje.
Es así que para la autora del artículo la creatividad se vuelve esencial en la labor educativa, pues formar o enseñar significa permitir a alguien aprender; definiendo a su vez aprender cómo ampliar el marco de referencia personal, representándose a uno mismo la realidad de manera diferente y abarcando la comprehensión de entramados, leyes explicativas, e incluso vocabularios nuevos. Para Jacob aprender también incluye la asimilación de las experiencias vividas y los conocimientos antiguos frente a una nuevo cuestionamiento o dificultad a superar, logrando así una nueva dimensión de saber (o de saberes, en el sentido de “saber-ser” y “saber-hacer”). El aprendizaje, desde esta perspectiva, se convierte entonces en la introducción de cosas nuevas en las experiencias previas. Esto implicaría la mayoría de las veces una suerte de resolución de problemas continua.
Para lograr que el alumno aprenda en verdad, nos dice la autora, el profesor debe integrar a su práctica docente una dimensión “facilitadora” del aprendizaje; tal dimensión se encuentra muy cercana a las dimensiones facilitadores que desempeña la creatividad.
¿Cómo es esto? Pues bien, en resumen, la creatividad tiene tres dimensiones: La primera etapa es la creatividad del reto o desafío; consiste en abrir nuestro campo inicial de percepción y en descubrir y apropiarnos de los desafíos del problema y sus diferentes facetas, implica abrir la mente hacia nuevas perspectivas para comprender y abarcar el problema en su totalidad. La segunda etapa es la creatividad de las ideas, en ella se idean posibles soluciones, y de las soluciones propuestas se eligen las ideas más pertinentes. La tercera etapa es la creatividad de la acción que consiste en anticipar e improvisar mientras se ponen y llevan a cabo las ideas/soluciones escogidas, imaginando cómo adaptarse y cómo sobrellevar el cambio que la implementación de las ideas generará.
El proceso del aprendizaje sigue a su vez, un movimiento de tres tiempos, más o menos parecidos: en primer lugar el reto o desafío del aprendizaje; en él nuevamente se trata de abrir el campo perceptual de la persona por medio de la experimentación, los cuestionamientos, y los lazos con las experiencias personales; poniendo al descubierto tanto los puntos fuertes como los débiles, así como las motivaciones para adquirir un conocimiento. En este primer momento la persona se vuelve a interrogar sobre sus hipótesis, sus explicaciones y sus certitudes, poniendo en juego todas las competencias, conscientes o inconscientes de la persona. El segundo momento del aprendizaje, según Isabelle Jacob, es la adquisición de los nuevos contenidos, respondiendo a los cuestionamientos realizados en la primera etapa, aquí se adquieren verdaderamente nuevos saberes que van desde vocabulario, leyes y reglas, hasta hechos objetivos. La persona se entrena en el saber-hacer y descubre un nuevo saber-ser, actualizando sus competencias y habilidades. Por último, el tercer momento del aprendizaje implica la transposición de lo aprendido en la vida cotidiana: proyectarse en la realidad de manera verdaderamente distinta con consciencia de las nuevas competencias adquiridas o reveladas, permitiendo entonces un cambio real.
Tales descripciones de los procesos, tanto creativos como de aprendizaje, son validas en Pedagogía, es decir para niños y jóvenes, como en la Andragogía, es decir para adultos.
Y aunque todas las etapas juegan un papel esencial, es primordial nos dice la autora, que los docentes liguen la primera etapa del aprendizaje con la primera etapa de la creatividad, ya que ésta es el centro fundamental para el anclaje de la formación y la apropiación de saberes nuevos. “Uno no da de beber al que no tiene sed” dice Jacob, “de ahí que sea esencial para el formador o docente hacerse la pregunta de '¿Cómo dar sed a mis alumnos?' ”es entonces cuando las herramientas técnicas para animar la creatividad pueden tener gran eficacia para crear una dinámica de grupo que permita compartir y de lugar al intercambio, motivando a los alumnos a aprender y dando uso a los conocimientos y experiencias previa frente a las nuevas cuestiones, logrando así la construcción de nuevas perspectivas.
Isabelle Jacob y Patrick Duhoux titulan, a las etapas conjunción de aprendizaje y creatividad: Atreverse-Descrifrar-Actuar.