El diablo exclamó: “Que Einstein sea”

Superciencia. Número 43

A fines del siglo XIX parecía que la física ya había dado respuesta a todos los enigmas del universo: Las Leyes de Newton predecían a la perfección los movimientos de los objetos, fueran estos planetas, satélites, estrellas o manzanas cayendo del árbol. Las Leyes de Maxwell proporcionaban los elementos matemáticos y conceptuales para explotar la energía eléctrica en la construcción de diversos aparatos y en la iluminación de las ciudades. Las Leyes de la Termodinámica proporcionaron la base para la fabricación de máquinas de vapor y motores de combustión interna que detonaron un progreso social asociado al desarrollo de los medios de transporte y comunicación.

Sin embargo, surgieron resultados experimentales para los cuales no se tenía explicación de acuerdo a la física clásica. Las primeras contradicciones que se presentaron fueron: “El experimento de Michelson- Morley y “la radiación del cuerpo negro”

El experimento de Michelson-Morley evidenciaba la no existencia de un sistema de referencia absoluto. Este experimento sirvió de base para que Alberto Einstein planteara la Teoría Especial de la Relatividad en 1905, que establece relatividad del tiempo, la masa y el espacio. Más tarde, en 1915 Einstein establece la Teoría General de la Relatividad, que plantea la distorsión del espacio-tiempo en presencia de grandes masas como nuestro sol. La Teoría General de la Relatividad explica el movimiento de los planetas alrededor del sol por la distorsión que sufre el espacio, debido a la enorme masa de nuestra estrella y no debido a una fuerza como lo decía la Ley de la Gravitación Universal de Newton.

El segundo experimento fue abordado elegantemente por Max Planck y Alberto Einstein. Planck establece en 1900 que la energía está cuantizada, es decir empaquetada, y a estos paquetes los llamó cuantos. La energía de un cuanto depende de su frecuencia y de una constante, llamada más tarde, constante de Planck (E=hf ). Einstein por su parte, publica en 1905 la explicación del efecto fotoeléctrico que establece la naturaleza ondulatoria y corpuscular de la luz. La luz se transmite en paquetes llamados fotones, cuya energía depende de la frecuencia. Con esto el genio de Alberto Einstein abre el debate hacia la concepción de la dualidad onda-partícula.

Einstein es el genio del siglo XX, al igual que Newton en los siglos XVIII y XIX. Se debe a Einstein el surgimiento de una nueva física, La Física Moderna, que comienza con la Teoría especial y general de la relatividad y continúa con la Mecánica cuántica, seguida por la Teoría de cuerdas, el Universo inflacionario, los Universos paralelos, los Hoyos negros y el Descubrimiento del bosón de Higgs, también llamado partícula divina, por razones que en otro momento comentaremos.

El epitafio compuesto por Alexander Pope a Newton:
La naturaleza y sus leyes yacían ocultas en la noche;
Dijo Dios “que sea Newton” y todo se hizo luz.

Sir John Collings Squire agregó luego el pareado:
Pero esto no duró: pues el diablo exclamó:
“Que Einstein sea”, así el dilema restauró.