El triunfo de la entropía

Superciencia. Número 110

Los organismos vivos son “islas” que se tragan la materia y la energía de su entorno para mantenerse con ellas en un estado de equilibrio dinámico ordenado, estado que se colapsa y desordena cuando mueren.
Brian L. Silver

Existen dos misterios que han ocupado el pensamiento desde hace miles de años, estos son: El origen de la vida y su conservación.

El esfuerzo del ser humano por desentrañar estos misterios se realiza desde dos perspectivas muy respetables, aunque diferentes en su método: La creencia en una intervención sobrenatural y la búsqueda de una explicación racional y fincada en las observaciones, el razonamiento y la modelación matemática.

Desde la época de Isaac Newton, hace aproximadamente cinco siglos, se conoce que los organismos vivos están formados por unidades organizadas llamadas células. Por esa época, en Europa surge un campo muy importante de la física: La termodinámica.

La segunda Ley de la Termodinámica establece que todo en la naturaleza tiende al desorden, a esto se llama aumento de la entropía. Las probabilidades apuntan hacia el desorden, esto significa que cuando un organismo vivo, que es un sistema superorganizado, muere, se produce el desorden.

Contrario al desorden existe El milagro de la vida, el orden. Sin embargo, la termodinámica nos dice que el universo tiende hacia el desorden, un camino ineludible: la muerte. En relación a esto, Russel citado por Silver (2005) menciona:

"Hasta donde se tiene evidencia científica, el universo se ha arrastrado por lentas etapas hasta alcanzar un resultado un tanto lastimoso en esta tierra, y se arrastrará por etapas aún más lamentables hasta llegar a la condición de la muerte universal” (p. 336).

La segunda ley de la termodinámica establece que el calor no fluye espontáneamente de un objeto frío hacia uno caliente, un sistema aislado, como nuestro universo, tiende hacia la entropía. Esto nos lleva a la conclusión de que no se puede crear un motor que extraiga calor y lo convierta todo en trabajo, siempre habrá una pérdida y esto hace imposible que existan máquinas de movimiento perpetuo. El estado final es la inmovilidad, el no flujo de energía. Los sistemas superordenados necesitan el flujo de energía, lamentablemente este flujo no es eterno. (p.336)

La termodinámica nos dice que la muerte, desde el universo hasta la más modesta célula viva, es ineludible.


Bibliografía

Feynman,R, (1971). Lectures on Physics. Mainly Mechanics, Radiation and Heat. México: Fondo Educativo Interamericano.

Silver, B. (2005). El ascenso de la ciencia. México: Fondo de Cultura Económica

 

Referencia

Silver, B. (2005). El ascenso de la ciencia. México: Fondo de Cultura Económica