Eurekas y Euforias (Cómo enseñar la ciencia a través de sus anécdotas)

Superciencia. Número 93

La ciencia es siempre entretenida aunque muchos lo ignoren o crean lo contrario.
Bernabé Luis Rodríguez Buenrostro

¿Quién no conoce la anécdota de Newton y la manzana, el experimento de Galileo en la Torre Inclinada de Pisa, o el experimento mental del gato de Schroodinger?

Los estudiantes de física se recrean con la anécdota de Arquímedes, quien vivió en la colonia griega de Siracusa hace más de dos mil años. Arquímedes era amigo del rey Hieron II, y este, en su afán de congraciarse con su pueblo, ordena a un orfebre llamado Filipos la elaboración de una corona para colocarla en el santuario de Apolo. El monarca le proporciona al artesano dos minas de oro puro, aproximadamente un kilogramo. Al cabo de un tiempo Filipos le entrega a Hieron una bella corona de un kilogramo, sin embargo el desconfiado gobernante se hace la siguiente pregunta: ¿Es posible que el orfebre se haya quedado con una parte del oro y lo haya sustituido por plata?

No me fío de Filipos -Le dice Hierón a Arquímedes- toma, llévate la corona a tu taller y examínala, pero por favor, no la destruyas, pues es muy bella. Mañana me dices si es oro puro o Filipos hizo trampa. Para su investigación, el rey le entrega a Arquímedes un lingote de oro puro que pesa igual que la corona. Si Arquímedes hubiera podido fundir la corona, el problema estaba resuelto, pues era bien sabido que el oro pesa más que la plata, es decir, un lingote de plata de un kilogramo ocupa mayor volumen que un lingote de oro del mismo peso. Pero la corona no podía fundirse, y aquí es donde entra el ingenio de Arquímedes, cuando al estarse bañando en una tina observó que el agua ascendía, ideando, de esta manera, cómo calcular el volumen de la corona, que al compararlo con el volumen del lingote de oro puro encontró que era diferente, la corona poseía un volumen mayor ¡Estaba adulterada!

La historia anterior se basa en un relato del siglo I a. C. del arquitecto romano Marco Vitruvio. La descripción del experimento es bastante vaga, además calcular el empuje de un sólido sumergido total o parcialmente en un líquido es un experimento con mucho margen de error para un laboratorio rudimentario, por las fuerzas de cohesión y adherencia, sin embargo existen diseños experimentales ilustrativos y simulaciones en computadora.

Dice Walter Gratzer en su ameno libro que da nombre a este artículo: una anécdota es, a la vez, divertida y provocadora. Nosotros agregaríamos que las anécdotas y los “chascarrillos” en la clase de ciencias atraen la atención del estudiante hacia la actividad, orientando la construcción de los conceptos de la ciencia y la búsqueda de patrones y modelos que clarifiquen los fenómenos del mundo.

Las anécdotas en la clase de ciencias proporcionan una “chispa didáctica” que la hace atrayente, esto se evidencia en los escritos de Richard Feynman, Isaac Asimov, Carl Sagan, Stephen Hawking y Pawl Hewitt. También en los escritos y las clases impartidas por grandes maestros de física como Walter Levin del MIT, Eliezer Braun y Héctor G. Riveros de la UNAM, y Bernabé Rodríguez Buenrostro y José Luis Comparán Elizondo de la UANL.

Por último, permítaseme contar una simpática anécdota de las muchas con las que el doctor Bernabé aderezaba sus clases de física:

Terminada la clase de Física Moderna, confundido y a la vez emocionado ante la dualidad onda-partícula de Louis de Broglie, me acerco al doctor y le pregunto:

 -¿Cómo está eso de que los electrones se comportan a veces como partículas y a veces como ondas?-. Vigilando que no hubiera oídos “castos” nos dijo:

-Lo que pasa es que los electrones son muy vergonzosos, ya que si los observas salen vestidos, entonces se comportan como partículas ahí donde los observaste, pero cuando no los observas, se mueven por todos lados según cierta probabilidad y andan sin ropa, entonces son ondas-.

Las anécdotas de los grandes físicos y maestros son muchas, las recordamos con cariño y este recuerdo va ligado con sus grandes enseñanzas.

 

Bibliografía

Drosser, Ch. (2012). La seducción de la física. Barcelona: Editorial Planeta.

Lewin, W. (2012). Por amor a la física. Barcelona: Random House Mondadori, S. A.

Walter, G. (2004). Eurekas y Euforias. Cómo entender la ciencia a través de sus anécdotas. Barcelona: Crítica.