Evolución digital

Tecnofilia. Número 89

La vida de todos los que nacimos en el siglo XX ha cambiado radicalmente. Los nacidos en las décadas de los 50, 60 o 70 vivimos la transformación de la tecnología y las comunicaciones como una revolución que ha llevado nuestros pasos desde la superficie terrestre hasta la superficie lunar, nuestros ojos han viajado desde nuestro hogar u oficina hasta los lugares más lejanos dentro y fuera de la Tierra, nuestros oídos han escuchado lo sonidos submarinos, intergalácticos, etc.

Si hacemos un recuento de las últimas tres décadas notaremos que pudimos grabar canciones de la radio en casetes, vimos películas en versión Beta y VHS, y desde la sala de nuestra casa, observamos la caída de las torres gemelas, del muro de Berlín y demás eventos sociales y culturales transmitidos por televisión abierta. Fuimos a la escuela con grandes mochilas llenas de libros y útiles escolares, visitamos la biblioteca, consultamos libros para hacer las tareas, escribimos a mano o a máquina, y lo más novedoso que teníamos en nuestras clases era el uso de la calculadora.

Hoy en día, mientras navegamos en este mar de información, tratando de alcanzar a la tecnología, una cosa es clara, debemos evolucionar, pues como dijo Élisée Reclus (1887): "La evolución es el movimiento infinito de cuanto existe, la transformación incesante del universo y de todas sus partes desde los orígenes eternos y durante el infinito del tiempo". (p.6)

Y en este proceso, un día de los años 90 nos encontramos utilizando computadoras, ya sea en la universidad o en la oficina, cuando de pronto nos invade el Internet y la vida tal como la conocíamos cambió. En la actualidad, es necesario manejar la tecnología más novedosa para poder desarrollarse social y laboralmente. Por esta razón, fuimos pasando de leer a navegar, de llamar por teléfono a enviar mensajes, y ahora, palabras como red, conexión o correo tienen un significado diferente.

En esta evolución tecnológica, social, cultural y humana, los que somos profesionales de la educación (docentes, maestros, catedráticos, etc.), mismos que aprendimos con pizarrón y gis, lectura, repetición, ensayo y error, ahora atendemos una generación totalmente tecnológica, con habilidad para manejar un gran volumen de información y para identificar imágenes, colores, formas, idiomas, etc., pero que además, están aprendiendo solos.

En relación a este aprendizaje en soledad, diversos estudios muestran cómo la mayoría de los jóvenes acceden al Internet y aprenden directamente en esa interacción con la tecnología.

La gráfica que se presenta enseguida evidencia esta realidad, cuando responde al planteamiento “La mayoría de las veces que utilizas Internet, sueles estar:”.

Los jóvenes de hoy se comunican en línea, desde la soledad de un dispositivo (Tablet, iPhone, celular, laptop, PC, etc.), mientras nosotros, los adultos, tratamos de aprender a usar esos mismos aparatos. Estos jóvenes han nacido con la tecnología, es por eso que en la actualidad podemos ver como niños de 6 años saben poner videos, enviar mensajes, utilizar redes sociales y no conciben la vida sin Internet.

En esta gráfica se puede apreciar el rango de edades de los usuarios de Internet, de acuerdo al censo realizado por INEGI en 2015.

El acceso a Internet es, por tanto, una actividad importante de los adolescentes y jóvenes en la actualidad. Pero, ¿cuáles son los temas que principalmente buscan?
En relación a esta pregunta, la siguiente gráfica muestra los contenidos que a los escolares entre 10 y 18 años les interesa conocer cuando visitan Internet.

Ante este avance tecnológico, nuestro deber como formadores/educadores es enseñar, con el mismo compromiso de quienes fueron nuestros maestros ejemplares, pero además, con la conciencia de que debemos ser versátiles, multidisciplinarios, tecnológicos, gráficos, facilitadores, tutores y un sin fin de connotaciones implícitas en la enseñanza del siglo XXI, para poder seguir el ritmo de nuestros alumnos, hijos, sobrinos, nietos, vecinos, colegas, jefes y demás personas que han nacido en este mundo lleno de tecnología y comunicación "al instante".

El camino es largo y estamos inmersos en las necesidades actuales de comunicación, hay que abrir nuestra mente, nuestro corazón y nuestras manos a las nuevas generaciones. ¡Aprendamos juntos! Seamos un puente entre la educación tradicional y la era digital, en aras de saber, conocer, aprender y enseñar el modo de vida actual, sin perder la capacidad de asombro, la humildad, la compasión, la empatía, la fe, la esperanza, y en general, el sentido de ser humanos.

 

Referencia

Reclus, E. (1887). Evolución, Revolución y Anarquismo. Recuperado de
http://metalmadrid.cnt.es/cultura/libros/eliseo-reclus-evolucion-revolucion-y-anarquismo.pdf