Investigación e innovación

Aprender a vivir, aprender a aprender. Número 93

Las perspectivas que se han delineado en materia educativa difícilmente podrán concretarse sin impulsar, de manera especial, el desarrollo de la investigación y la innovación.

En México, al igual que en otros países, la investigación educativa se ha venido desarrollando por décadas. También se ha procurado impulsar iniciativas que se han considerado como innovadoras. Los logros alcanzados en materia de investigación e innovación educativa son apreciables y, muchos de ellos, sin duda, muy meritorios.

Sin embargo, desde las perspectivas que se han sugerido, el desarrollo futuro de la investigación y la innovación, dentro del campo educativo en nuestro país, quizá debiera incluir replanteamientos sustantivos en términos de la orientación, de los métodos y de los actores involucrados.

Por lo que toca a la orientación, la investigación tendría que asociarse, de manera cada vez más estrecha, con iniciativas específicas de innovación. La consideración de dimensiones como las que aquí se han explorado sugiere, por una parte, que la investigación educativa debiera asociarse, de manera directa, con esfuerzos concretos de transformación, emprendidos y llevados a cabo desde el ámbito de los programas e instituciones educativas y su entorno. Es preciso seguir acrecentado el acervo de ideas e información que se deriva de distintos proyectos de investigación planteados, y orientados desde el exterior de las instituciones y programas educativos. Sin embargo, el impulso de las transformaciones de fondo del sistema educativo requiere acrecentar y fortalecer, de manera especial, la investigación aplicada y asociada a iniciativas de innovación generadas, orientadas, impulsadas y llevadas a cabo desde el interior de los propios programas e instituciones educativas.

La investigación educativa suele concebirse en términos de la generación y extracción de información relacionada con la estructura y el funcionamiento de distintos componentes del sistema educativo. Con frecuencia, se centra en el análisis de datos referidos a distintos ámbitos del sistema, sin hacer referencia explícita al significado de esos datos en términos de los propósitos explícitos, o supuestos, del quehacer educativo, o de la mejora concreta en que este se lleva a cabo. La validez de los datos suele darse por supuesta, en la medida en que se apega a determinados marcos normativos. Las actividades de investigación suelen desembocar en actividades que solo de manera excepcional se orientan, de manera explícita, a la aplicación concreta de los resultados, responsabilidad que se considera como propia de “los tomadores de decisiones”, quienes suelen actuar en circunstancias que, en la práctica, hacen inviable la consideración y el uso de esos resultados.

Vincular la investigación con iniciativa de innovación educativa, supone enfatizar la generación de mecanismos y metodologías de distinta naturaleza a las que, hasta ahora, parecerían ser predominantes. Supone asegurar vinculaciones concretas entre la reflexión con la acción, la teoría con la práctica y el análisis con el uso de la información. A tal propósito, el acervo de propuestas metodológicas relacionadas con concepciones de la investigación-acción, la planeación y evaluación de programas y el desarrollo institucional, sería una valiosa fuente de inspiración.

En tanto que la validez de la información analizada y los resultados de los esfuerzos de investigación esté referida a los logros de aprendizajes alcanzados por los educandos, la investigación debiera, quizá, tener un enfoque que pudiéramos caracterizar como clínico, para tomar en cuenta y atender a las necesidades específicas de aprendizaje de cada educando.

Eso no significa que la investigación deba sustentarse en metodologías débiles, o carentes de rigor, solo implica que, las que se apliquen, sean coherentes y estén asociadas, de manera explícita y eficaz, con los propósitos de iniciativas específicas para emprender y llevar a cabo transformaciones relevantes de los sistemas, programas e instituciones de educación. De tal suerte que las tareas de investigación sean valoradas, sobre todo, en términos de su contribución a la mejora de las actuaciones y los aprendizajes que se desarrollan en el ámbito educativo. Ello supone trascender una concepción mecánica de la metodología, para asumirla como un componente sustantivo de las transformaciones pretendidas.

Articular la investigación educativa con iniciativas innovadoras implica involucrar a distintos actores sociales en las tareas de acopio, análisis, sistematización y uso de la información que suelen caracterizar las tareas investigativas y el desarrollo de innovaciones. Cabe destacar, entre estos actores, a los especialistas experimentados en el análisis de distintos ámbitos de la educación y, sobre todo, a los educadores profesionales que desempeñan responsabilidades diversas en los programas e instituciones educativas.

En México, tenemos la fortuna de contar con muchos especialistas experimentados y educadores comprometidos. Los principales desafíos que podemos enfrentar para fortalecer los vínculos entre la investigación y la innovación quizá no tengan que ver tanto con la disponibilidad de capacidades, sino más bien con la modificación de actitudes.

A los especialistas podría resultarles difícil involucrarse con las dificultades e incertidumbres que suelen caracterizar la práctica educativa, y el funcionamiento cotidiano de los programas e instituciones de educación.

Los educadores pudieran tener reservas a la intervención de los especialistas en el funcionamiento de las instituciones y el desarrollo de las actividades educativas. Podrían resultarles agentes extraños, quizá portadores de un aura de elitismo.

Quizá el desarrollo de una cooperación solidaria entre educadores, especialistas y otros gestores del desarrollo de la investigación y la innovación educativa, solo pueda hacerse viable con acciones encaminadas a la creación de espacios institucionales, que puedan servir como base para la integración de verdaderas comunidades de aprendizaje. Comunidades que puedan ir conformando una plataforma de apoyo a iniciativas y proyectos, que se encaminen al logro de transformaciones como las sugeridas a partir de las perspectivas que aquí se han explorado.