La enseñanza de la ciencia en la escuela secundaria

Superciencia. Número 116 

Quieras o no, hay algo que nos une. A la vecina de al lado, al panadero de la esquina, a Michael Phelps, a Isaac Newton, a ti y a mí: somos físicos. Eres el descendiente de toda una estirpe de físicos, heredero de un legado de ciencia. Vivimos en una sociedad científica y tecnológica, de seres que, aunque le dan la espalda a la ciencia, sienten correr por las venas el instinto de un buen físico.
Javier Santaolalla

La escuela básica de mi país enfrenta una contradicción en la formación científica de los estudiantes debido a que, en un mundo dominado por la ciencia y la tecnología, poca gente la entiende. Por otro lado, la mayoría de los profesores de ciencia no tienen claro que una enseñanza centrada en la ciencia no debe orientarse a formar científicos, su objetivo es más ambicioso, este se centrará en formar ciudadanos que se enfrenten a una sociedad alienada e invadida por sectas seguidoras de doctrinas obscuras, que pareciera ya habían sido superadas pero que están presentes en todos los grupos o extractos sociales. Estas sectas pueden ser seguidores de la santa muerte, creyentes en extraterrestres, adivinos, chamanes, curadores milagrosos, vendedores de talismanes y demás especímenes.

Como maestros de ciencias consideramos que una enseñanza centrada en la ciencia será el principal antídoto a estas prácticas oscurantistas que tanto daño han hecho y hacen a la humanidad. Se requiere, con urgencia, una enseñanza de la ciencia en la que los estudiantes no sean llenados de información. Una enseñanza que evite “bombardear” a los alumnos con definiciones que solo deben memorizar sin entender.

“Uno de los propósitos de la enseñanza de las ciencias consiste en favorecer el desarrollo de las competencias científicas, generando un pensamiento que permita al estudiante identificar cuestiones científicas, explicar científicamente los fenómenos y utilizar pruebas científicas. Estas competencias formarán un ciudadano informado y crítico, con un conjunto de valores orientados a la búsqueda de la verdad y al bien común”. (Pérez, J.A., 2016)

Ante estos requerimientos, el estado del arte en las aulas de ciencia de nuestro Estado es, en su mayoría, lamentable, y, aunque se ha señalado infinidad de veces, no se han logrado implementar acciones para mejorar las clases de ciencia, debido a que:

  • Predomina el método expositivo y se utiliza como único recurso didáctico el libro de texto.
  • No hay computadoras en los salones de clase y menos en el laboratorio de ciencias. 
  • Es escaso el uso de modelos o prototipos experimentales en el aula. 
  • Existen insuficientes evidencias del uso de laboratorio, aula de medios y biblioteca. 
  • No se cuenta con conectividad, y por consiguiente es limitado el uso de las tecnologías de la información y comunicación.  
  • Se requiere innovar los espacios áulicos para posibilitar la experimentación y el uso de medios (los laboratorios no se utilizan de manera sistemática por ser obsoletos y el mobiliario es inadecuado para una práctica acorde a los nuevos enfoques), ya que los alumnos se sientan en sillas individuales que no les permiten el trabajo colaborativo. (Pérez, Rojas, y Hurtado, 2017)

Generalmente los profesores de ciencias culpan a sus colegas de niveles anteriores de la falta de hábitos de estudio de los estudiantes, de la falta de formación científica básica y de la carencia de habilidades para la indagación. Culpan a una sociedad mediatizada y alienada. Culpan al gobierno por no establecer las condiciones áulicas y de capacitación hacia el profesor de ciencias. Consideramos que todo lo anterior puede ser cierto; sin embargo, por el momento no nos proponemos analizar estas opiniones. Lo que sugerimos son acciones tendientes a fortalecer los aprendizajes del alumno dando énfasis en las habilidades básicas comunicativas y de razonamiento lógico-matemático, considerando los aprendizajes esperados y las competencias para la vida. Involucrar equipos colegiados y personal especializado para dar atención diferenciada a alumnos sobresalientes o con rezago. Establecer programas de formación continua con acceso a fuentes de información y consulta actualizados. Fortalecer la autonomía de gestión y el liderazgo de los directivos escolares con apoyos financieros de la federación. Establecer un programa integral de equipamiento de laboratorios y aulas de ciencia, y establecer un programa de capacitación docente en la enseñanza de la ciencia con uso de la tecnología.

 

Referencias
Santaolalla, J, (2017). Inteligencia Física. Barcelona: Plataforma Editorial.

Pérez, J.A (2016). Ciencia y pensamiento matemático. Un ejemplo para la reflexión. Recuperado de
https://monitor.iiiepe.edu.mx/notas/ciencia-y-pensamiento-matem%C3%A1tico-un-ejemplo-para-la-reflexi%C3%B3n

Pérez, J.A., Rojas F., J., Hurtado, J.A (2017). Cuarto Informe Trimestral. Ciencias II. Énfasis en Física. México: Departamento Técnico de Educación Secundaria. Subsecretaría de Educación Básica. Secretaría de Educación de Nuevo León.

 

Bibliografía
Picquart, M. (2008). ¿Qué podemos hacer para lograr un aprendizaje significativo de la física? Latin-American Journal of Physics Education, 2(1)