Triple focus. Un nuevo acercamiento a la educación

Entretextos. Número 23

Los seres humanos siempre hemos tenido una preocupación por el futuro. Pensar hacia dónde va la sociedad es un asunto de principal atención en todos los países. Sin lugar a dudas, dentro de los fenómenos sociales que más se anticipan al mañana se encuentra la educación.

Triple focus es un libro compartido por Daniel Goleman, especialista en el tema de inteligencia emocional y Peter Senge, académico del Instituto de Tecnológico de Massachusetts (MIT, por sus siglas en inglés), que presentan un nuevo planteamiento de la educación.

Se trata de hacer frente a los desafíos del presente, pero también estar preparados para los retos del futuro. El enfoque de los autores combinan tres posibilidades integradas: 1. Centrarse en las posibilidades de la construcción individual; 2. Sincronizarse con las personas a través de las habilidades sociales y emocionales; y, 3. Comprender el mundo en su sentido más amplio.

Este pequeño libro en su extensión -aunque profundo en su comprensión- incorpora en forma práctica, clara y sencilla este enfoque triple para ofrecer oportunidades orientadas al cambio educativo y social. Para ello, utiliza los resultados de investigaciones científicas y experiencias exitosas en prácticas educativas.

El lector se puede dar cuenta que el texto está dirigido hacia autoridades educativas, maestros, padres y madres de familia. Pero, sobre todo, es una lectura recomendable para quienes se están formando en las escuelas. Es decir, los alumnos que se encuentran construyendo sus propios aprendizajes que les permitirán pensar, tomar decisiones y sentir a lo largo de sus vidas.

El libro se divide en cinco partes. Las tres primeras, a cargo de Goleman, donde toma como núcleo central las capacidades del ser humano. Además, se pone énfasis en la disciplina consciente o forma para controlarse cognitivamente y poder sintonizarse con otras personas a través de la empatía y el éxito académico. Por su parte, Sange plantea en la cuarta parte sus aportaciones desde la perspectiva de la complejidad dinámica y social para desarrollar “hábitos de un pensador sistémico”. En la última sección, los dos autores comparten sus ideas para asociar el aprendizaje social y emocional con la educación sistémica.

Considero que esta obra ya es un referente académico que seguramente está cambiando la forma de ver y actuar en la educación. Significativamente, las ideas planteadas están dirigidas a transformar la cultura escolar. Por lo tanto, debe ser un insumo consciente para alentar los liderazgos académicos, tan necesarios en este tiempo. Este triple enfoque alienta la colaboración, el diálogo y la innovación en los procesos educativos.

En los sistemas educativos en general, pero en cada entidad organizativa en lo particular, se requieren iniciativas innovadoras que promuevan comunidades de aprendizaje comprometidas con la sociedad. En tiempos difíciles inmersos en contextos sociales y políticos de incertidumbre y ceguera moral, la educación constituye un baluarte protector de proyectos ciudadanos donde se fortalezca la convivencia escolar y humana.

Si en el siglo pasado, Emile Durkheim, sociólogo francés, pensaba que la educación era un proceso en que las nuevas generaciones recibían la transmisión de los conocimientos de una generación más experimentada a otra, en la actualidad -como se cuestiona al final del libro- los niños, adolescentes y jóvenes no tienen el tiempo para orientarse hacia el futuro acompañados por adultos que les han fallado. Ellos saben muy bien que el mañana se construyó desde el pasado y que no deben perder sus instancias vitales en asuntos banales que conducen su presente. El futuro se transforma diariamente.

 

Referencia

Goleman, D. y Sange, P.M. (2016). Triple focus. Un nuevo acercamiento a la educación. Barcelona, España: Ediciones B, S. A.